Hoy es una fecha muy especial, pues conmemoramos la lucha de todas las mujeres valientes que un día se pusieron de pie y decidieron que estaban cansadas de las injusticias cometidas en su contra. Siempre que escucho sus historias, me lleno de admiración por ellas y me siento profundamente inspirada, conmovida, motivada y alentada; pues soy una mujer hija de la sociedad que nos dejaron, una sociedad que aún no es perfecta, donde las mujeres apenas empezamos a alzar la voz poniéndonos de pie en el escalón que nos dejaron cimentado los primeros movimientos por y para las mujeres del mundo . No obstante, me doy cuenta de que a las mujeres de esta época nos toca construir un mejor futuro para las de las siguientes generaciones, pues nos queda claro que la lucha que se inició hace años, no ha terminado y que aún quedan muchos asuntos pendientes. Con esto en mente y considerando que este es un espacio dedicado a la vida sustentable, hoy quise hablarte de un fenómeno ya relativamente conocido, esperando que podamos compartir algunas reflexiones acerca de él y del papel que jugamos al respecto, para introducirlo primero me gustaría que repasáramos un poco de la historia de este día.

Quizá el evento más conocido como antecedente de esta fecha, sea el incendio sucedido en 1908, donde murieron 146 trabajadoras de una fábrica textil en Nueva York a causa de las bombas que se lanzaron para detener su protesta ante los salarios y las condiciones laborales denigrantes que sufrían. Fue a partir de esta y de una serie de movilizaciones más que en 1910 se instituyó el 8 de marzo como el día internacional de la mujer ─¿te parece conocida esta historia?, ¿ya adivinaste de qué vamos a platicar hoy?─  hoy hablaremos de una historia gemela, hablaremos de las trabajadoras en la industria de la moda rápida (fast fashion).

Para comenzar, hagamos una breve recapitulación del concepto de fast fashion para aquellos que aún no lo conocen: este se refiere al modelo de negocio llamado quick response (respuesta rápida) aplicado a la industria de la moda, el resultado es una producción acelerada de prendas de baja calidad que se distribuyen de una manera increíblemente rápida por todo el mundo, los principales representantes de este fenómeno son  Zara, H&M, Mango, Forever 21, Asos, Primark, C&A y Topshop. Este modelo ha sido muy bien recibido por los consumidores en todas partes, ya que ofrece artículos de moda en cortos periodos de tiempo y a precios muy bajos, siendo esto precisamente el problema, ¿cómo pueden estas marcas mantener tal ritmo de producción y ofrecer precios tan bajos?

Resulta que alrededor de 75 millones de personas trabajan en esta industria, de las cuales, el 80% son mujeres de 18 a 24 años y es aquí donde retomamos la analogía que al principio te propuse hacer con la historia de este día. Como seguramente ya notaste, son en su mayoría mujeres las personas que confeccionan estas prendas y varias de ellas son menores de edad, que aunque el promedio oscila entre los 18 años, también se registran trabajadoras de hasta 14. Los datos de las condiciones laborales no mejoran mucho el panorama, pues se estima que una trabajadora tarda más o menos 18 meses en ganar lo que gana un CEO de estas compañías en tan solo su hora de comida. Además, los horarios de trabajo diarios se extienden hasta 14 horas, dentro de las que se registran constantes casos de acoso sexual ─¿Qué dirían las mujeres que iniciaron el movimiento, al ver que un siglo después seguimos cometiendo las mismas barbaridades?─.

Prepárate porque aquí viene la parte más fea y se esconde del lado contrario a la cadena de producción: los clientes… o debería decir, las clientas…

No es ningún secreto que las mujeres representamos el mayor porcentaje de los consumidores de moda. Se dice que el 70% de las compras de prendas en línea son realizadas por mujeres, de las que el 54% se encuentran en un rango de edad que va de 16 a 29 años ¿No te parece una ironía que este grupo de edad sea tan parecido al de las mujeres trabajadoras? ¡son dos grupos de las mismas edades con vidas tan distintas pero tan estrechamente relacionadas! Qué tristeza que seamos las mismas mujeres que celebramos el 8 de marzo orgullosamente cada año, las mismas que promovemos modelos de producción sin respeto por las mujeres o cualquier otro ser vivo, así dije “de ningun ser vivo”, porque nos afecta a todos y al planeta mismo.

No podemos hablar de fast fashion sin decir lo que le está haciendo al planeta y esto a su vez, a las mujeres. Aunque el impacto ambiental de la industria de la moda va mucho más allá de sus emisiones de gases de efecto invernadero, hoy nos limitaremos a hablar solo de estas. Seguramente ya habrás escuchado que dicha industria es la segunda más contaminante a nivel mundial ─¿y cómo no, si produce a tal velocidad?─ El modelo de quick response es súper peligroso aplicado a la moda, pues sus emisiones totales directas equivalen a 3.6 kg CO2 por kg de producto terminado. Si consideramos una producción de alrededor de siete mil toneladas al año (gracias fast fashion), obtenemos una emisión total de 25,200 toneladas de CO2 por año, lo que representa el 33% de las emisiones totales de toda la cadena de valor. Si además a esto agregamos el transporte de las materias primas y de las prendas ya confeccionadas hasta los puntos de venta, descubriremos un aterrador total de 75 600 toneladas de CO2 cada año. Esto va hasta el punto de venta, podríamos aumentar las cifras si tomamos en cuenta la corta vida útil que se les da a estas prendas desechables y los gases que emiten al ser desechadas.

Bueno, ¿y esto qué tiene que ver con las mujeres? Cada vez son más los informes y estudios que nos advierten acerca del cambio climático y su relación con la desigualdad de género. Esto se debe principalmente a que las mujeres todavía vivimos en el rezago social,  el 70% de la población que vive por debajo del umbral de pobreza está conformado por mujeres y es también esta población la que sufre más los efectos del cambio climático, fenómeno que a propósito, se predice que elevará esta desigualdad social y actualmente ya amenaza la calidad de vida de millones de mujeres en el mundo, entre otras varias, algunas de las actividades realizadas por las mujeres que se ven afectadas son la búsqueda de agua y combustible en las comunidades con escasez y el trabajo de los cultivos, ¿sabías que hasta un 80% de los alimentos de los países en desarrollo es producido por mujeres? Además, la OMS ha advertido que las mujeres somos más vulnerables que los hombres ante eventos naturales como las olas de calor.

Ahora que te he bombardeado con esta serie de datos, espero que ya hayas encontrado las relaciones que quiero resaltar el día de hoy: todas las mujeres en el mundo estamos conectadas y la industria de la moda es un claro ejemplo, somos las principales trabajadoras, las principales consumidoras y las principales afectadas. Las mujeres de 1908 entendieron esto y se unieron en protesta, nos dejaron una enseñanza que debemos honrar y a esto es a lo que quería llegar hoy, pongamos todas las piezas juntas: hoy, en el día internacional de la mujer, conmemoremos la trágica historia de aquellas que murieron víctimas de una industria opresora y hagámoslo asumiendo nuestro compromiso para liberar a aquellas en condiciones similares promovidas por nosotras mismas, asumiendo nuestro papel como compradoras conscientes, responsables, éticas, con amor por las mujeres en todo el mundo para dejar a las generaciones futuras, una herencia de justicia. Este día es un recordatorio de todo lo que se ha hecho mal y que no debemos replicar ya nunca.

Es bueno compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *