¿Sabías que el lavado, secado y planchado de una prenda representa entre el 70  y el 80% de la energía total utilizada en su tiempo de vida? ¡Así es! La mayor parte de este impacto está en manos de nosotros los consumidores y es necesario asumir la responsabilidad que nos corresponde en este lado de la industria textil.

Yo tampoco lo sabía, pero desde que me enteré, decidí hacer algunos cambios en la rutina del cuidado de mis prendas y hoy quiero compartirte mis hallazgos más destacados en la siguiente lista de consejos:

  1. Extiende el periodo entre el lavado de tus prendas. Un estudio de la Agencia del Medio Ambiente y el Control de la Energía de Francia concluyó que si en lugar de lavar unos jeans cada 3 utilizaciones lo hacemos cada 5, el impacto se reduce en un 3 a 33%, mientras que ampliar el periodo a cada 10 utilizaciones, puede reducirlo hasta un 55%. En este estudio se consideraba que el lavado se realiza en una lavadora con clasificación energética C y a una temperatura de 60 grados. Lo que nos lleva a considerar el siguiente punto.
  2. Lava tu ropa con agua fría. El estudio antes mencionado también determinó que de esta manera es posible reducir el gasto energético un 23% en toda la vida de los jeans. Más aún, el lavado a bajas temperaturas reduce la cantidad de microplásticos que se desprenden de las fibras sintéticas.
  3. Usa la carga máxima en tu lavadora. Si se aprovecha un solo ciclo de lavado para la mayor cantidad de ropa posible, se optimiza el empleo de energía por cada prenda incluida en la carga.
  4. Deja que tu ropa se seque al sol. Los famosos tendederos (mecates donde se cuelga la ropa para secarse al sol) han sido reemplazados en los últimos años por las secadoras de gas y eléctricas, por desgracia, estas máquinas requieren un alto consumo de energía. De hecho, se trata de uno de los aparatos del hogar que más electricidad gasta y su eficiencia no ha presentado mejoras a lo largo de los años: según un estudio del gobierno británico las secadoras modernas gastan aproximadamente 10% más energía que hace 20 años. Además, secar la ropa al sol no solo ahorrará el 100% de emisiones, sino que te permitirá aprovechar las propiedades desinfectantes de los rayos ultravioleta solares.
  5. Tiende tu ropa en ganchos. Si mientras el sol seca tu ropa, esta se encuentra acomodada en los ganchos en que habitualmente la cuelgas, podrás evitar la formación de arrugas en las prendas y así eliminar el planchado de tu rutina. La mejor parte es la cantidad de numeritos que reduces en el recibo del suministro eléctrico y las emisiones que borras del ambiente, pues la plancha de ropa es otro aparato que avienta CO2 al aire como confeti; de hecho, ocupa el tercer lugar entre los electrodomésticos de mayor consumo energético, por encima de aparatos como el aire acondicionado, el refrigerador y la televisión. También puedes seguir los consejos de Fran de Lo que más puedo en su artículo Planchar sin plancha para despedirte del planchado.
  6. Lava a mano siempre que puedas. Lavar a mano es la estrategia número uno para reducir el consumo energético de esta tarea doméstica, hoy en día puede sonar imposible dedicar tanto tiempo y esfuerzo a algo así, pero si elegimos una sola carga de ropa para lavar a mano, quizá parezca más viable. Así, mientras la lavadora se encarga de tu ropa blanca, tú podrías dedicarte a la ropa delicada, que a propósito, se conserva mejor con el lavado manual. Una razón frecuente que escucho en contra del lavado a mano es que se desperdicia más agua, cosa con la que no concuerdo, pues si el lavado es a mano, ¿no estamos entonces nosotros a cargo de administrar juiciosamente la cantidad de agua que utilizamos? Una lavadora no discrimina entre una prenda más y una menos, nosotros sí y podemos ajustar las cantidades según se requieran. Si tú también crees que podrías gastar más agua al lavar manualmente, es probable que debas revisar cómo lo estás haciendo. Mi consejo sería el siguiente:
  • Deja tu carga de ropa remojándose en una cubeta con agua y jabón durante unos minutos según lo requiera.
  • Saca cada prenda de la cubeta de manera individual y talla con la misma humedad que le queda de la cubeta (puedes agregar jabón en barra directamente sobre manchas que prevalezcan).
  • Cuando termines de tallar una prenda, apártala y déjala esperando las demás para enjuagarlas en conjunto (que es como ocurriría en la lavadora).

Si sigues estos pasos, en total habrás gastado dos cubetas en una carga y cero energía eléctrica.

Ya que estamos hablando de agua, aprovechemos para comentar las implicaciones que el lavado tiene en cuanto este valioso recurso y qué podemos hacer al respecto.

En cada carga de lavado, se contaminan más o menos unos 150 litros de agua limpia con detergentes y los mismos componentes que se encuentran en nuestra ropa. Es evidente que la manera más sencilla de disminuir esta terrible realidad es utilizar detergentes biodegradables que de hecho, pueden suplirse por recetas caseras como la combinación de vinagre y bicarbonato.

Por otro lado, muchos jabones biodegradables vienen en barra (en México tenemos el jabón García ¡que además se vende sin empaques!) y esto impide su uso en lavadoras. Por fortuna, es posible rallarlos y utilizar las hojuelas resultantes directamente en la carga de lavado o bien, derretir estas hojuelas y agregar agua a la mezcla para improvisar un jabón líquido, en el último caso, solo debes rallar tu barra completa de jabón y combinarla con agua (tres partes de agua por cada una de jabón), poner la mezcla a baño maría hasta que el jabón se derrita y se integre en el líquido ¡Y ya!

Utilizar jabones biodegradables también  nos permite reutilizar el agua desechada por la lavadora incluso para regar plantitas, aunque si la ropa estaba muy sucia de quién sabe qué, quizá solo podamos reutilizar el agua del enjuague… pero ¿y si incluso pudiéramos eliminar el enjuague?

¡Sí, es posible!

Para finalizar con broche de oro  esta lista de ecoprácticas de lavado, quiero hablar brevemente del detergente Newen, nada más y nada menos que la invención mexicana para eliminar el enjuague de las prendas. Con este detergente biodegradable que no requiere enjuague no solo ahorraremos agua al reutilizarla, puedes averiguar el resto en su página oficial (en Querétaro puedes conseguir su refill con Vida ahimsa).

¿List@ para el siguiente lavado!

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